jueves, 20 de diciembre de 2018
No existe la casualidad, por lo que se que era mi destino y tu capricho que sobreviviera a todo lo que pasò.
Es extraño, pero no me atreví a enfrentar la realidad, o traspasar los limites, de tu mirada esquivas, que nos convierten en extraños aunque somos victimas de lo que crees destino, yo afirmo que fue una bendición.
Cuando yo di mi primera bocanada de aire, y abrí mis ojos se detuvo el tiempo...¿Pues no supiste que hacer, tu ya tenia miedo antes de verme, pero una ilusión...pero no supiste que hacer conmigo? ¿Acaso tus manos temblaron, pudiste acaso acariciarme en ese primer minuto, ese instante que nos presentaron?.
Dicen que la primera impresión es la que cuenta, en la retina de mis grandes ojos capture tu mirada, aquella primera, y se quedo guardada en silencio, en mi alma, se que te desilusionaste.
Es tan obvio, dentro de mi siempre supe que algo no estaba bien, que no posas los ojos en mi, que miras el techo al hablar, y él baja la mirada cuando le hablo, y me costo tanto demostrar mi amor, porque fueron tan escasas las caricias, ,los abrazos, no recuerdo un te quiero, y me dejaron sin su abrigo, del cobijo de esos brazos que debían mecerme para dormirme, me quede siempre mirando el cielo, contemplando una gran luna, que parecía hablarme, la que me ofrecía un cielo lleno de estrellas como un manto bordado de plata, solo para mi.
Sentí tu seno helado , tu pechos como dos piedras, donde solo sentía frió,aunque era verano, el aroma del roció sobre el pasto del campo fue mi primer perfume, aroma que se impregno en mis sentidos.
Cuando llegaban con el viento al atardecer, de alguna tarde tormentosa, las libélulas fueron diversión,con su danzar sobre la cuna y me hicieron sonreír.
No tuve primera nalgada, pero me pego duro tu indiferencia, inventabas mentiras, rogando que yo no existiera, y te cacheteaban mis llantos, y me atrapaste en una jaula invisible, intentaste que no extendiera mis alas, pero fue imposible evitarlo, porque en cuanto las extendí supe que eran para volar, tu te revolcaste en tu cargo de conciencia, arrepentido de lo que dejaste y deseabas que yo no existiera, pues ella era perfecta, yo una muñeca rota, casi de oferta, a la que nadie quería tomar en brazos, pues yo fui fuerte, y supe vivir con lo que me rodeaba, con tus ausencias envuelto en tu melancolía que parecía embriagarte, la guerra entre la cordura y el deber,parecían un yugo pesando sobre tu cuello, tu buscaba una solución, ser libre.
Tu dolor fue cada día tu espejo, perdiste tu esperanza cuando decidiste vivir junto a mi.
No fue mi intensión arrancarte el corazón, y quitarte las ganas de respirar, yo hoy quisiera regalarte la libertad, de que rompas ese caparazón de cobardía, y puedas abrazarla y decirle todo lo que guardaste en tu corazón en tantos años, que tuviste que rendirte escondido en tu silencio, por no poder escapar.
Quiero que puedas respirar y que corras en libertad, yo ya no te ato, y no me debes nada.
Quiero que se reencuentren, porque te tuve en cuerpo, aunque tu alma siempre estuvo con ella.
Gracias a Dios siempre le di, que fui yo la que nació con labio leporino. y no esa hija no reconocida, mi hermana Marìa, a la que tu en silencio tanto amas.
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